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LoginLa asamblea de la CUP ha finalizado con empate entre los partidarios de investir a Artur Mas y los que defienden la convocatoria de unas nuevas elecciones en el mes de marzo. Cada opción ha recibido el respaldo de 1515 militantes. La dirección de la CUP decide ahora cómo resolver este escenario inesperado.Se ha llegado a esta resolución después de horas de deliberación y de tres votaciones. En las dos anteriores ya se había advertido una división máxima en el seno de la CUP.En la segunda votación sigue el empate técnico con que se había saldado la primera ronda. Con un censo ya de 3.042 personas, un 48,71% de los militantes (1.482 personas) apuesta por la reelección del líder de CDC, mientras que el 'no' asciende al 49,70% (1.512 personas).
En la primera votación, que se hizo a primera hora de la tarde, un 45,17% de los militantes (en concreto, 1.359) habían apostado por la reelección del líder de CDC mientras que el 'no' ascendía al 47,14%, que representa a 1.418 'cuperos'.La primera ronda ha rechazado la posibilidad de abstenerse en la investidura con 103 apoyos, la opción menos secundada por los simpatizantes. En la segunda, 28 personas (0,92%) han rechazado el tercer escenario que consistía en rechazar la propuesta consensuada con Junts pel Sí de un plan de choque, un proceso constituyente y una hoja de ruta pero que, sin embargo, posibilitaba la investidura de Mas.Hay que destacar que en la segunda vuelta se han contabilizado 14 votos en blanco y seis nulos.La sesión sigue con otras dos votaciones y las posibilidades de apoyar al 'president' o rechazar la propuesta de Junts pel Sí aún encima de la mesa.
En total, unos 3.500 militantes y simpatizantes del partido están llamados a las urnas en un pabellón deportivo de Sabadell que se ha convertido en foco de la actualidad política catalana.Posibles escenariosEl primero es aceptar el llamado consejo de la presidencia de Junts pel Sí, con Artur Mas de número uno' y Raül Romeva, Oriol Junqueras y Neus Munté como vicepresidentes del área de Exteriores, Economía y Bienestar respectivamente, una opción que ha contado, en segunda vuelta, con el respaldo del 48,71% de los presentes.El siguiente, el mayoritario por el momento con un 49,70% de los votos, es rechazar esta fórmula y asumir la posibilidad de celebrar unos nuevos comicios en marzo. En cambio, el menos secundado por el momento pasaría por votar en contra del plan de choque social de Junts pel Sí, pero garantizar la investidura del líder de CDC para "desbloquear la situación y evitar las elecciones".
En los últimos días, la propia formación anticapitalista ha abierto la puerta a llegar a un pacto con una coalición de izquierdas amadrinada por Ada Colau -tras la victoria de En Comú Podem en las generales- para afrontar una nueva cita en las urnas con garantías suficientes.No obstante, desde Junts pel Si han presionado a la CUP para que invista a Artur Mas dos meses después de los comicios del 27-s, cuando CDC y ERC lograron 62 diputados, mientras que la formación anticapitalista se quedó en 10. Números que obligan a un acuerdo entre ambos o a una ruptura que desemboque en otra contienda electoral. ¿Quién defiende la investidura de Mas?Los diputados de la CUP no defenderán ninguna de las propuestas ante la militancia ni las votarán, con el teórico objetivo de no condicionar la decisión de las bases. Sin embargo, en el partido existen como mínimo dos almas. Endavant es la facción más radical. Liderada por la diputada Anna Gabriel persigue descaradamente enterrar a Artur Mas y mantener el veto al líder de Convergència ocurra lo que ocurra. El martes emitió un comunicado en el que pedía abiertamente nuevas elecciones. Por contra, el sector bautizado como Poble Lliure, que representa el también diputado Albert Botran, ya ha manifestado que «no favorecer la ruptura independentista en el momento actual representa ponerse al lado de España». Dicho de otro modo, estarían dispuestos a tragar con Mas con tal de no frenar en seco el proceso secesionista. Esta tesis contaría con el apoyo del líder de la CUP en el Parlament, Antonio Baños, y con la de su antecesor, David Fernàndez.
La fractura del partido está servida y el cisma ha ido aflorando con especial virulencia en los días previos a la asamblea y la formación ya asume que, tras la votación, sufrirá "bajas" por la disconformidad con el resultado. El viernes, un centenar de alcaldes y concejales de la CUP hicieron público un manifiesto en el que reclamaban "generosidad, flexibilidad y empatía" a sus bases para alcanzar un acuerdo con Junts pel Sí. Los ediles pidieron textualmente a sus militantes "ser dignos de la esperanza del pueblo catalán" y "conscientes de que el futuro del país está en buena parte en sus manos". La falta de acuerdo, finalizaban los concejales, implicaría "el retorno al marco autonómico y la imposibilidad de construir la república catalana".Esta petición fue rápidamente combatida ayer por varias corrientes afines al sector más puro de la CUP. En un firme texto miembros de las agrupaciones Alternativa d'Esquerres, Corrent Roig y Lluita Internacionalista aseguraron que «ceder a las presiones de Junts pel Sí en nombre de no hacer "descarrilar" el proceso independentista es una "falacia" y que las contrapartidas ofrecidas por Junts pel Sí para aceptar a su candidato suponen una "burla". Salvar al líder de Convergència, concluía, supondría para estos militantes que la CUP pierda su esencia como "fuerza rupturista y anticapitalista" para acabar convertida en una "ERC bis".¿Cómo se votará?Tradicionalmente en las asambleas de la CUP se vota a mano alzada. Dada la trascendencia de este cónclave, la organización decidió cambiar la fórmula y optar por el voto secreto, pero la masiva afluencia de participantes ha provocado -además de dos cambios de escenario- que el partido se plantee ahora regresar al voto a mano alzada para hacer el recuento más operativo.
Así que el procedimiento final de votación se decidirá en otra previa. El encuentro arrancará a las nueve de la mañana y se espera que finalice a las ocho de la tarde. Una vez decidido si se vota a mano alzada o mediante urnas para garantizar el voto privado, pasarán a discutirse durante horas los cuatro escenarios de investidura y no será hasta la tarde cuando se voten. En el momento en que una de las propuestas reciba más del 50% de los votos, la asamblea finalizará. Si ninguna obtiene suficiente apoyo, se retirará la opción menos respaldada y se volverá a votar las tres propuestas que hayan sobrevivido a la criba. Así hasta que una acabe imponiéndose sobre las demás. La discusión y votación de las propuestas se realizará a puerta cerrada y el resultado se trasladará a los medios de comunicación en una rueda de prensa sin preguntas a las 20.30 horas.¿La votación aboca obligatoriamente a unas nuevas elecciones?El resultado de la asamblea tendrá que ser refrendado por el Consejo Político de la formación -un órgano directivo que se reunirá la próxima semana-, pero la CUP insiste en que respetará la palabra de sus militantes por ajustada que sea la votación.
Con todo, si las bases del partido rechazan a Mas, los antisistema y Junts pel Sí podrían seguir negociando investir a un candidato alternativo hasta el 10 de enero, fecha límite para la convocatoria automática de elecciones por imperativo legal. La CUP vería con buenos ojos ese último intento, pero CDC considera que un no a Mas el domingo aboca directamente a unos nuevos comicios y ERC también subrayó hace sólo dos días que si la formación anticapitalista rechaza al candidato de Junts pel Sí el margen de maniobra para evitar los comicios sería muy estrecho.