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Autor Tema: Inseguridad jurídica Energías Renovables  (Leído 1659 veces)

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Inseguridad jurídica Energías Renovables
« en: 26 de Enero de 2011, 12:17:02 pm »
Apropósito del Decreto 14/2010 que hoy se vota en el congreso he encontrado este articulo interesante y pido vuestra opinión sobre el tema.


La Verdad sobre el Mercado Eléctrico ( Fuente Jumanji Solar)


 
En los albores del siglo XXI, el Gobierno que por aquel entonces presidía la Nación tomó una medida dirigida a mejorar la competitividad de las empresas españolas, a contener la inflación para cumplir con los parámetros exigidos por la incorporación a la Moneda Única, y también, por qué no decirlo, con un claro trasfondo electoralista: congelar las tarifas de venta de la electricidad a los consumidores durante años. Cuán desafortunada fue esa política…





Las tarifas de venta reguladas congeladas, y los costes de generación y los peajes de acceso en aumento, superiores incluso a los precios de venta, empezaron a gestar una gran bola de nieve que se fue retroalimentando año tras año generando una deuda que hoy conocemos como “déficit de tarifa”, que fuimos contrayendo los consumidores con las Compañías Eléctricas, y que no deja de crecer, intereses de demora incluidos.




Antes incluso de todo esto, se publicó en España la Ley del Sector Eléctrico (Ley 54/1997) atendiendo a un proceso de liberalización que venía impuesto desde Bruselas. Las Empresas Generadoras de Electricidad con fuentes energéticas convencionales (nuclear, hidroeléctrica y carbón) convencieron al regulador de que los precios de venta en el Mercado Mayorista bajarían imposibilitando la recuperación del capital inicial invertido.




El Gobierno creó  entonces una partida de costes que se incluyó en la tarifa eléctrica de venta con el fin de dar estabilidad financiera a estas grandes corporaciones y resarcirlas de las posibles pérdidas que generarían las centrales eléctricas construidas antes de 1997. Los Costes de Transición a la Competencia (CTC) permitirían amortizar completamente todas las inversiones realizadas, estableciéndose un pago máximo total de 8.600 Millones de Euros. Pero lejos de bajar, los precios de mercado se incrementaron. Esto llevó al Gobierno a cancelar anticipadamente en 2006 esta medida, con un importe total pagado por este concepto cercano a los 12.000 Millones de Euros, muy por encima del máximo estipulado.




El negocio fue redondo para las Eléctricas, amortizaron aceleradamente todos estos activos, y además se beneficiaron de un superávit que incomprensiblemente jamás nos fue restituido a los consumidores.




Mientras todo esto acontecía, lo que erróneamente se viene denominando “déficit tarifario” seguía creciendo y creciendo. El volumen alcanzado es tal, unos 15.000 Millones de Euros acumulados en 2009, que estas Compañías lo han utilizado con fuerza para presionar al Gobierno de turno, beneficiándose de “favores” en forma por ejemplo de concesiones de prórrogas de explotación de centrales hidroeléctricas y nucleares. Estas instalaciones intensivas en capital, y que están completamente amortizadas de forma acelerada con el importe recaudado por los CTC, se convirtieron en el negocio del siglo. Los costes de generación se limitan a su partida variable imputable, esto es, 3 €/MWh para la electricidad hidráulica, y 18 €/MWh para la nuclear, cuando deberían ser de 39 €/MWh y 44 €/MWh respectivamente considerando sus costes de amortización.




¿Cómo pueden entonces decirnos que existe un “déficit de tarifa” cuando en nuestras facturas de la luz pagamos el MWh a más de 110 €? Claro que soportamos los peajes de acceso además de los costes de generación, pero… ¿tan elevada es la diferencia? Y aquí es realmente donde empieza el festival de beneficios caídos del cielo que obtienen las Compañías Eléctricas amparadas por el nefasto diseño de un Mercado monopolizado oculto bajo el paraguas de una falsa liberalización.




Para hacer más comprensible la exposición, comparemos el Mercado Eléctrico con el de la fruta. Un agricultor cultiva patatas en Galicia, y otro mangos en Granada. Ambos envían su producción a un mercado mayorista, Mercamadrid por ejemplo, donde se subasta el género entre los distribuidores, que se encargan de suministrarlo a las tiendas que lo venden al por menor para que podamos consumirlo los clientes finales. El Mercado Eléctrico funciona de forma similar, las Empresas Generadoras venden su producción eléctrica en el Mercado Mayorista (denominado “pool”) a las Distribuidoras, que hacen llegar a su vez el producto a las Comercializadoras para venderlo al usuario final.




No obstante, existe una salvedad… No es lo mismo una patata que un mango, pero la electricidad es un producto idéntico independientemente de la tecnología que se haya utilizado para su generación. Para que esta ejemplificación tenga lógica, deberemos considerar que a los consumidores nos es indiferente consumir patatas que mangos. De producirse este hecho, por lógica empezaríamos por adquirir las patatas que son mucho más baratas, y cubriríamos la demanda sobrante con mangos.




Pero… ¿qué sucedería si el precio de venta de todos los productos intercambiados en Mercamadrid lo estableciese el último vendido (el más caro de entre los más baratos)? Pues que estaríamos pagando las patatas a precios de mango, con el consiguiente aporte de beneficios sobrevenidos al agricultor gallego. Esto en principio no tiene sentido en un mercado competitivo, pero es precisamente lo que sucede actualmente en el Mercado Eléctrico.




Los consumidores demandamos electricidad de un sistema que no la acumula (se produce en cada momento en función de la cantidad demandada). Las primeras tecnologías en entrar en el “pool” (Mercado Mayorista donde se venden y compran los kWh producidos) son la nuclear e hidroeléctrica, que no se pueden parar, y las Renovables por Ley. En la mayoría de los casos la producción de estas centrales no alcanza a cubrir íntegramente la demanda, y se completa la oferta con electricidad proveniente de centrales basadas en otras tecnologías de generación, priorizando las más asequibles. Y es el último kWh vendido el que fija el precio de venta en el Mercado Mayorista para toda la electricidad comercializada. Es decir, la electricidad hidráulica y nuclear, cuyos costes fueron reducidos artificialmente con los CTC, se está vendiendo a precios de la generada con Gas Natural, mucho más cara, que incorpora además en su escandallo de costes partidas como los Derechos de Emisión de CO2 de las que se benefician las dos primeras tecnologías no emisoras.




Regresemos nuevamente a Mercamadrid. Supongamos ahora que las patatas al por mayor realmente cuestan 30 c€/Kg y los mangos 150 c€/Kg, la distribución de ambos 20 c€/Kg, a lo que habría que añadir otros 10 c€/Kg en concepto de gastos varios.




PVP Total patatas = 30+20+10 = 60 c€/Kg.
PVP Total mangos = 150+20+10 = 180 c€/Kg.




Supongamos además que el Precio de Venta al Público de estos productos está regulado y fijado en 160 c€/Kg (130 c€/Kg de coste del producto más distribución y gastos varios) en lugar de los 180 c€/kWh que deberían costar las frutas tropicales. Puesto que el precio en Mercamadrid lo fija el último producto vendido, es decir el mango, los productores granadinos están perdiendo 20 c€ por cada kilogramo vendido. Pero el gallego, que es muy listo, argumenta que puesto que a Él también se le imputan unos costes de 150 c€/Kg pero vende a 130 c€/Kg, se le está creando un déficit generado por la tarifa regulada de 20 c€/Kg, cuando la lógica nos dice que en realidad está ganando 100 c€/Kg.




El regulador no obstante se apiada nuevamente del pobre gallego y acepta que se le adeuden esos 20 c€/Kg. Cuantas más patatas vende este agricultor más gana, además de incrementar el importe de lo que se le adeuda. ¿Y quién le debe esos 20 c€ que se generan con cada kilogramo que vende? Pues la pobre señora pensionista que compra las patatas en el supermercado de la esquina. Cada vez que Mercamadrid abre sus puertas, esta señora le debe más dinero a un agricultor que no conoce de nada y que vive a 700 Km de distancia. A esta señora el regulador le carga además los intereses de demora olvidando que en el pasado le obligó a pagar de su propio bolsillo los tractores utilizados para labrar la tierra, con el agravante que una falta de previsión generó un excedente de tesorería que permitió al agricultor comprarse un Mercedes Clase S negro con asientos de cuero.




Y ahora llega la crisis. Toca apretarse el cinturón y a la señora le imponen muchos esfuerzos incluida la congelación de su pensión. Pero el agricultor del norte se desentiende completamente, esto de la crisis no se ajusta a su raciocinio. Se ha acostumbrado a su nivel de vida, y a base de lloros, amenazas y coacciones, transmite al Gobierno de turno que es la verdadera víctima del sistema. La señora pensionista tiene que soportar además la tremenda losa que supone la deuda que en realidad no ha contraído, pero al desconocer los mecanismos del mercado, es engañada, no quedándole otra alternativa que dar credibilidad a esta situación y acatar sus consecuencias. Lástima que tampoco sepa que esta deuda artificial que ha contraído equivale en términos monetarios al sacrificio que la situación financiera exige a la sociedad al completo.




Pero esto no es lo único que se le escapa a la pobre señora. Resulta que el agricultor granadino, el gallego, todas las empresas distribuidoras que compran el género en Mercamadrid y que tienen una completa flota de camiones, y la tienda que vende la fruta pertenecen a un mismo Cártel que acapara la cadena de valor al completo.




En un determinado momento entra en escena un agricultor de Almería ofertando un producto mucho más sabroso, pero con el único inconveniente de ser más caro. Por supuesto el precio supone un problema, pero este nuevo actor está demostrando que tiene una gran capacidad para reducir sus costes muy rápidamente. Sin la menor dilación, el Gran Jefe del Cártel que controla el mercado con mano de hierro ve peligrar su oligopolio, y le entran las prisas por recuperar ese “déficit” regulatorio generado artificialmente, y culpa al recién llegado de todos sus males, achacándole incluso situaciones creadas antes de su irrupción en el sector. Y el Gobierno de turno, por enésima vez, vuelve a creerse todo lo que el Gran Jefe del Cártel le cuenta, y decide atacar con todas sus fuerzas a este señor de Almería que amenaza con desplazar una oligarquía montada sobre unas bases regulatorias cuya finalidad era la liberalización del mercado.




Se trata tan solo de un ejemplo. Que no se enfaden los agricultores, ni los gallegos cuya sangre circula por mis venas, ni mis paisanos granadinos. Sólo he pretendido ilustrar y simplificar al máximo lo que actualmente está sucediendo en el Sector Eléctrico.




Los consumidores de electricidad tenemos que soportar una deuda ficticia con las Compañías Eléctricas generada por defectos en el diseño del Mercado, avalarla con nuestro patrimonio (el Estado), y hacernos cargo de sus intereses de demora. El llamado “déficit tarifario”, que no es más que un déficit regulatorio creado artificialmente, asciende a día de hoy a 15.000 Millones de Euros, que es precisamente el importe que el Gobierno pretende recortar de los gastos con su Plan de Ajuste estos dos próximos años. Este endeudamiento además va a seguir creciendo como mínimo hasta 2013, por un valor estimado en otros 9.500 Millones de Euros.




Y por si fuera poco, las Compañías Eléctricas, con todos sus tractores pagados por nosotros en exceso, siguen vendiendo las patatas a precio de mangos, obteniendo unos enormes beneficios caídos del cielo (Windfall Profits en inglés, beneficios sobrevenidos en castellano) por valor de más de 3.500 Millones de Euros anuales.




Nos han inculcado que “hay que pagar por la electricidad lo que realmente cuesta” y que “las Energías Renovables disparan su precio”, todo ello para justificar incesantes y escabrosas subidas de la luz. Comparto la primera afirmación, pero una correcta estimación de los costes de generación implica necesariamente un rediseño del Mercado Eléctrico, puesto que en la actualidad la subida de tarifas perjudica enormemente a los consumidores, genera beneficios sobrevenidos a las Eléctricas, y no refleja el auténtico precio que tendría este bien en un mercado competitivo.




En cuanto al importe pagado en concepto de primas a la actividad de generación en Régimen Especial (Renovables excepto las grandes Centrales Hidroeléctricas, Cogeneración, y tratamiento, reducción y utilización de Residuos), no es más que un incentivo a la producción eléctrica independientemente de la tecnología utilizada. Pero nuevamente el erróneo diseño del mercado no traslada sus efectos al consumidor final.




La falta de preocupación y un deficiente control del Sector Financiero desembocaron en la penosa situación que estamos viviendo. Tarde y mal, ya se están tomando medidas. Pero existe aún un sector que campa alegremente favorecido por la regulación, al que no afectan las crisis, ni las variaciones en la demanda del producto que comercializa, y que se mantiene al margen de los esfuerzos y compromisos que obligan los Planes de Ajuste llevados a cabo por los diferentes Estados. Se trata del Sector Eléctrico, mimado hasta el extremo por todos los Gobiernos,  con independencia de su color.




Se está produciendo una transferencia de renta encubierta de los consumidores a las grandes Compañías Eléctricas por valor de decenas de miles de millones de Euros. Esto nunca debió de ser así, y no puede prolongarse por más tiempo. Ha quedado sobradamente demostrado que “correr un tupido velo” no desemboca en nada bueno.






Desconectado auramagna

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Por qué las eléctricas no quieren a las renovables
« Respuesta #1 en: 26 de Enero de 2011, 13:08:49 pm »



A lo largo de los últimos años, España ha dedicado formidables esfuerzos económicos y políticos para convertirse en referente mundial del sector de las energías renovables. Estos esfuerzos han propiciado avances tecnológicos que ya se están utilizando en otros países, y que dentro de muy poco tiempo nos permitirán ofrecer energías renovables con precios inferiores a las fuentes de generación convencionales.

Es por esto que las empresas renovables españolas, representadas en su mayoría por pequeños y medianos empresarios, constituyen una importante amenaza en el medio y largo plazo para el oligopolio de las eléctricas tradicionales, que se ven forzadas a redistribuir su históricamente cautiva cuota energética, y en consecuencia, sus beneficios.

Este nuevo sector, que ha nacido y se sostiene gracias a inversiones privadas aún sin amortizar, se está encontrando con cambios de las reglas del juego a mitad de partido, incertidumbres que en gran medida son infundadas, y mensajes lanzados por el gobierno que provocan el pánico de empresarios e inversores, y que casualmente benefician al modelo energético insostenible en el futuro.

A continuación se plantean respuestas a parte de estas incertidumbres: ¿cómo se fija el precio de la electricidad?, ¿realmente las renovables incrementan el precio de la electricidad?,  ¿son las renovables una alternativa sostenible a largo plazo?, ¿qué beneficios reales conlleva el modelo energético renovable?, ¿qué coste tendría no apostar por él?


1- Cómo se fija el precio de la electricidad.

Quizá muchos no sepan cómo se fija el precio de la electricidad en España;  se determina por precio marginal, es decir la energía que se genera en una hora se paga al precio último de casación del último  kilovatio generado para satisfacer la demanda de esa hora.

Las fuentes de generación que utilizan las centrales de producción eléctrica  son muchas y con unos costes muy diferentes unos de otros.

Las primeros que dan su precio y cantidad de kw para una hora determinada son las centrales nucleares (que no se pueden apagar) y las hidroeléctricas; estas últimas son las fuentes de generación más baratas, ya que sus instalaciones están amortizadas hace años y su materia prima es una corriente de agua gratuita, por lo que les cuesta muy poco generar un kilovatio.

Después entran  las renovables, (ofertando a precio cero, puesto que tienen preferencia, su combustible es gratis e ilimitado, y a cambio reciben una tarifa fija por kw producido) después  las centrales térmicas, los ciclos combinados de gas, y así sucesivamente hasta que la demanda se cruza con la oferta.

El resto de kilovatios ofertados, más caros que el último aceptado, quedan en ese momento, fuera de la transacción.

El precio del Pool, o de casación, es el mismo para todos los kw, es decir, todas las plantas de producción, con independencia de cual sea su  fuente de generación, que producen y venden su electricidad en esa hora, reciben el mismo precio, independientemente de sus costes de generación.

La diferencia de precio entre la primera planta que marca un precio para vender la electricidad y la última suele ser muy grande, todos han estado dispuestos a vender electricidad a cada uno de estos precios que han ido ofertando, pero el precio final que se paga por la electricidad de esa hora es, como se ha dicho, el último precio (es decir, la nuclear y  la hidroeléctrica cobran lo mismo que la que produce electricidad con gas natural,  que tiene que amortizar la planta, un combustible muy caro  y unos gastos de operación y mantenimiento elevados).

Éste es el juego de las eléctricas de comprar y vender, cada hora de cada día de todos los días del año; lo que supone muchos miles de millones de kilovatios al año. Como las eléctricas tienen un mix de fuentes de generación, en unas Plantas (Hidroeléctricas / Nucleares) ganan muchísimo, y en otras (Gas), menos.


2- Qué papel tienen las renovables en la fijación del precio

Ahora vienen las renovables. Pues bien, las renovables reciben una prima por cada kilovatio que producen y no entran al juego de casación que se ha explicado antes, simplemente la energía que producen tiene preferencia, o lo que es lo mismo, el precio que ponen de casación es 0, y a cambio reciben una tarifa por kw generado (que varía en función del tipo de renovable que sea, eólica, solar, biomasa, etc.).

Esto es especialmente lógico en el caso de la eólica y la fotovoltaica, ya que los costes variables de su operación son prácticamente cero (su combustible es gratis) y una vez construidas necesitan tan solo ser amortizadas.


3- Qué le ocurriría al precio de casación si no hubiera renovables

¿Qué consecuencia tiene que las renovables no hayan entrado en este juego de casación de la oferta y la demanda? Bien sencillo, que el precio de casación de la oferta y la demanda se ha reducido.

Como se ha explicado al principio, primero las nucleares, luego las hidroeléctricas, y a continuación y con preferencia sobre las siguientes, las renovables, las centrales de gas natural…, van dando su precio, hasta que se cubre la demanda; y las demás centrales de generación eléctrica se quedan fuera.

¿Qué instalaciones son las que se están quedando fuera del mercado? Lógicamente las instalaciones a las que no les merece la pena producir porque sus costes son superiores al precio que está dispuesto pagar el mercado.

Estas instalaciones son, principalmente, las que su materia prima es el carbón, el petróleo y el gas. Ni que decir tiene que son las que más contaminan, y las que obtienen más recursos del exterior para producir. Lo que significa que gran parte de sus costes  acaban siendo ingresos en países como Arabia Saudí, Argelia, Libia, Venezuela…etc.

Pero no sólo salen perjudicadas las eléctricas que no consiguen vender su energía, sino también las que sí que venden su energía en esa hora, ya que si no hubiera renovables hubieran cobrado un precio superior.

Si en lugar de estar tras ellas las renovables ofertando a precio cero, hubieran estado las otras (los ciclos combinados de gas que se quedan fuera por haber ofertado un precio más alto), cuyo precio del Kw ofertado sería más alto, el precio del Pool también hubiera resultado mayor.

Para ser justos esto ocurre sobre todo en aquellas horas en las que más demanda eléctrica hay, (de 08:00 am a 22:00 pm); que es cuando se consume más del 70% de la producción de electricidad, tanto en  verano como en invierno.

4- Conclusión: las renovables no incrementan el precio de la electricidad, sólo que el beneficio se reparte de otra manera 

Es cierto, la factura renovable costó al sistema 6.500 millones de euros este año pasado, pero no es menos cierto que ha ahorrado al mismo un importe que supera esos 6.500 millones por haber bajado el precio de casación para todos los kilovatios producidos por el sistema.

Hay fuentes que hablan de que las renovables han ahorrado al sistema más de 4.000 millones de euros el año pasado, es decir, hicieron bajar el precio del Pool por valor de 10.500 millones a cambio de recibir 6.500 millones.

Por tanto, la incorporación de energías renovables no ha supuesto un incremento en la tarifa eléctrica. Lo que ha motivado es un recorte en el reparto de la cuota energética de las eléctricas tradicionales, además de en sus márgenes.

Veamos además, unas y otras a qué dedican estos ingresos:

-  Las centrales de energía renovables dedican sus ingresos a  pagar la industria que se ha creado en España, tecnología e innovación que queda dentro del país, que es además algo exportable a terceros países. España es una de las mayores potencias en energías renovables del mundo, por lo que dejar de apoyarla tendrá consecuencias muy negativas para el país.

-  Con respecto a las centrales de generación tradicionales, gran parte de sus ingresos lo emplean en pagar materias primas que tienen que importar (gasolina o gas natural), con las consecuencias para el país de dependencia de terceros, de tipos de cambios de divisa, inflación, conflictos bélicos…

En consecuencia, las renovables internalizan el coste de generación de la energía más que las eléctricas tradicionales, lo que significa que más parte del negocio se queda en España, creando empleo, fomentando las exportaciones y pagando impuestos.

5- El futuro de las renovables, la hecatombre para las eléctricas

El futuro a medio y largo plazo del sector de las energías renovables en el mundo es indiscutiblemente prometedor e imparable, ya que es una energía limpia, la materia prima que utilizan es inagotable y gratis (sol, viento, biomasa, mareas…), y la electricidad es producida cerca del consumo. 

En cambio, las energías tradicionales utilizan recursos que se están agotando, contaminan, su generación eléctrica esta deslocalizada con respecto a la demanda por las economías de escala que necesitan, teniendo que hacer inversiones multimillonarias en llevar la electricidad hasta donde es requerida.

La regulación que España haga en este sector determinará el papel que tendrá la industria española. Una regulación seria y estable, hará que España siga manteniendo el liderazgo, como lo ha venido siendo hasta la fecha, y en dos o tres años la industria renovable española podrá ofrecer kilovatios a precios similares o inferiores a las fuentes de generación convencionales.

En cambio si se opta por una visión cortoplacista y equivocada para atajar el déficit tarifario, provocará un parón en la industria española de este sector y volveremos a ser importadores de tecnología renovable, como lo somos de casi todo tipo de tecnología.

Nadie duda de que en unos años las empresas renovables, españolas o no, competirán con las compañías eléctricas tradicionales, pudiendo ofrecer a los consumidores finales de electricidad convertirse en auto productores y con formulas de financiación que no impliquen hacer desembolsos importantes para su instalación.

Un reciente estudio a partir de datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística concluye que instalando paneles solares en las cubiertas y tejados orientados al sur, se podría cubrir el 40% de la demanda nacional de energía.

6- Las empresas renovables son empresas pequeñas que les cuesta hacerse oir

En nuestro país se está viviendo una guerra silenciosa en la que las eléctricas tradicionales luchan por impedir que se les rompa el statu quo, lo que a la postre se traduciría en una significativa pérdida de su cuota de mercado.

En España hay muchos empresarios, españoles y extranjeros, que han hecho fuertes inversiones en un proyecto que, además de reportar beneficios, tiene un objetivo: la generación de electricidad limpia, sin que contamine, y por supuesto barata.

Este artículo basa sus argumentos en fundamentos económicos, sin hacer referencia al carácter medioambiental de esta energía. Sin embargo, la realidad de nuestro planeta nos está forzando a considerar alternativas a las fuentes de generación mediante combustibles fósiles.

¿Cuánto le cuesta a la Sanidad Pública las enfermedades pulmonares y de otros tipos causadas por el CO2 de la atmósfera? ¿Qué efectos tendrá sobre la economía el calentamiento del planeta? ¿Cómo afecta a la balanza de pagos el hecho de que el 60% de la energía que se consume en España se genere a partir de combustibles importados? ¿Qué cuestan los desastres naturales como el que está sucediendo en el Golfo de Méjico?

Desastres como el del Golfo de Méjico suceden con cierta frecuencia.  En 2002, el Prestige se accidentó y vertió su carga de petróleo en las costas gallegas, resultando ser el tercer accidente más caro de la historia de la humanidad.

En 1989, el petrolero Exxon Valdez derramó una carga 11 millones de galones de crudo en Alaska, cuyos daños a la fauna que se produjeron en esta zona aún se siguen estudiando.

Todos estos factores  no se tienen en cuenta al  calcular el coste de producir energía con fuentes fósiles al comprarlo, de forma errónea, con el coste de las renovables.

No hay únicamente motivos económicos para plantearnos un nuevo modelo energético, nos estamos cargando el planeta; por mucho dinero que aporte BP para paliar los efectos del desastre del Golfo de Méjico, que será mucho; gran parte del daño no se solucionará, son especies animales y vegetales las que están siendo devastadas.

Somos responsables, de dejar este planeta en condiciones de habitabilidad para nuestros hijos, y por tanto, tenemos que tener claro dónde hay que invertir, en las energías que no se agotan, que no tienen impacto contaminante y a la que hay que apoyar para que en un plazo de muy pocos años pueda ser competitiva con el resto, sin necesidad de ningún tipo de ayudas.

Para conseguir esto, hacen falta que las reglas del juego que establezcan los gobiernos sean claras, estables y duraderas. Los cambios en los sectores que requieren grandes inversiones y largos plazos de recuperación de las mismas crean inseguridad e incertidumbre y ahuyentan las inversiones necesarias.

Desgraciadamente, esto es precisamente lo que no ocurre en España. Nuestro Gobierno, por un lado, saca pecho asegurando que España es un país que apuesta por las renovables, y por otro, se dedica a lanzar de un modo torticero mensajes bomba que paralizan al sector.

La única conclusión posible es que se están poniendo barreras a una industria que representa el futuro, en aras de preservar los beneficios de empresas que representan el pasado.


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Re: Por qué las eléctricas no quieren a las renovables
« Respuesta #2 en: 26 de Enero de 2011, 14:03:03 pm »
Este es un artículo publicado en lainformación.com por Guillermo Naranjo y Gonzalo Naranjo el 06/07/2010.
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