Igualico, igualico, quel difunto de su "agüelico".
Lo mismo me ha pasado a mi.
Las dos primeras "prefestas", y en la última, me he confundido.
Había salido del examen tan contento diciéndome, lo he clavao.
Tal es así, que he estado a punto de comprarme un queso de los de aprobar (me compro uno cuando apruebo).
Porque esta mañana era un manantial (anoche no vi a Buenafuente) y tenía tantas cosas que contar, de todo, del contenido esencial, del derecho a la propia imagen (de la ajena también), y particularmente del Defensor del Pueblo, que hasta le había puesto un piso. Tanto tenía que decir que me ha faltado otro folio para envolver al Alto Comisionado.
Pero al cabo de un rato y mientras cruzaba un largo paso de cebra, me dije, voy a comprobarlo por si se me ha olvidado alguna "coma".
Y al ver semejante fallo exclamé ¡Es el estatuto, imbecil, es el estatuto! y... casi me pilla un coche.