Aunque no comparto las tesis de los posibilistas que consideran que hay que tragar porque nada tiene solución o el remedio es peor que la enfermedad, yo no pondría una queja por la actuación del profesor que, a la larga, no va a tener más trascendencia que el pataleo, sino que, pasados los exámenes, contactaría con los representantes elegidos de los alumnos y formularía una queja a fondo sobre las condiciones físicas en las que tenéis que realizar los exámenes, lo que acabará solucionando el problema real y no las pijadas de un niñato. Se necesita más espacio para examinarse y no los 50-60 cms. como si estuvieras en un salón de bodas de poca monta.
Dicen que la evolución de un profesor con el transcurso de la edad es la de pasar de Sancho El Bravo a Sancho El Fuerte y, por fin, de Sancho El Fuerte a Sancho Panza... así que ya aminairá el psicologito de su prepotencia recién parvenue.