Complementariedad entre Derecho y Moral.
Actualmente, el Derecho y la moral están dirigiéndose a una separación y
contraposición. (se cree que el Derecho debe ser amoral; forma de preservar su
neutralidad y su función de unir y pacificar. Se expande la vieja tesis de la
independencia del Derecho frente a la Moral).
Sin embargo, persiste la opinión de que el Derecho no podrá desvincularse del todo de
la Moral (el comportamiento humano está sometido al mismo tiempo a normas morales
y jurídicas por lo que la reglamentación jurídica debería sintonizar al máximo con las
creencias y convicciones de aquellos a los que pretende normar).
Esta separación, constituiría además un efecto deshumanizador, olvidando los valores
morales básicos que propician las doctrinas de estricta neutralidad ética de Derecho y la
acción política (como en el caso de las guerras).
La primacía de uno de los dos códigos depende del punto de vista de quien los concibe,
sobretodo según se piensa si el valor primordial a proteger es el individuo o la sociedad.
(Concepción tradicional, perspectiva Kantiana y liberal posterior el individuo y su
moralidad priman sobre el Derecho.
Concepciones de orientación transpersonalista y colectivista priman los intereses
comunitarios de bienestar, orden y seguridad.)
La relación es aún más complicada si dentro de la organización social del colectivo
coexisten varios sistemas morales con ciertas divergencias. (siempre tiene que haber un
núcleo de valores morales común a todas ellas, ya que si no se carecería del nivel
mínimo de cohesión imprescindible para la supervivencia del grupo)
Aunque no siempre resulte fácil concretar los efectos prácticos de la complementariedad
entre Derecho y Moral, esta complementariedad es ineludible.