Os cuento.
Esta mañana iba a hacer el examen de Financiero y Tributario II.
Cómo sabéis, en ese examen tienes que manejar el código durante todo el examen, código por cierto, bastante grueso.
Resulta que las mesas de la uned de cádiz son de aproximadamente, un metro o un metro veinte de ancho y en ellas, tenemos que hacer dos personas el examen, la verdad, ya en condiciones normales es muy incómodo.
Pues bien, al sentarme en mi mesa, resulta que la compañera que estaba al lado era zurda, y yo diestro, así que ya os podéis imaginar, imposible prácticamente escribir. Pues bien, como siempre se ha hecho allí, le comenté al profesor, dado lo pequeño de la mesa, que mi compañera era zurda y ella estaba a mi derecha y que si me podía poner en una mesa sólo, en cualquier lugar, dada la situación.
El controlador, por primera vez, me dice que espere a que no puedan entrar más alumnos y luego me cambia. Al escucharme mi compañera de mesa, muy simpática y amable, por cierto, me dice que si quiere nos cambiamos el puesto, y ella así escribiría con la izquierda en la parte izquierda de la mesa. Le digo que gracias, pero que como el controlador me ha dicho que luego me cambiaría, que no se molestara.
Pues bien, a las 09:30 le recuerdo lo del cambio y me dice, por segunda vez, que espere un poco más. A todo esto, había, en mi aula, el aula 3, 14 mesas libres, contadas por mí. Pues bien, decido esperar un poco más. Así mismo, estaba haciendo el examen de aquella manera, más incómodo imposible, pero bueno, iba apañando...
Tercer intento, a 09:40 horas, con 14 mesas libres, le reitero mi petición, y ahora me dice que no, que no me puedo cambiar porque sino, todo el mundo quiere. Quizá todo el mundo quiere, pero no todo el mundo necesita espacio para hacer un examen.
En la mesa de atrás, había dos alumnos y uno de ellos ya se había ido. El alumno que quedaba, que vio y escuchó todo, le dijo al controlador que me dejara poner en su mesa, que ella ya se iba. Pues bien, le dijo que no, que si no todo el mundo quiere.
Super mosqueado, cerré mi boca y acabé el examen, por cierto, que me salió fantástico.
Al acabar el examen, pasé por su lado y con su brazo me tocó el mío, como haciendo ademán de querer darme una explicación o decirme algo.
Automáticamente le dije QUE YA NO ME TENÍA QUE EXPLICAR NADA y QUE IBA A PONER UNA QUEJA ANTE EL TRIBUNAL.
Antes de llegar a la mesa del tribunal le comenté lo que me había ocurrido al secretario de la UNED de Cádiz, Don Joaquín. No se lo podía creer y no se lo explicaba. Me dijo que hablara con la presidenta del tribunal o bien, que pusiera un queja por escrito.
Estuve esperando un rato, pero la presidenta estaba ocupada recogiendo exámenes y demás y yo me tenía que volver al trabajo.
Me puteó porque le dio la gana. Había 14 mesas libres en mi aula, y no se cuántas en el resto. Sólo era cuestión de estar un poco más cómodo haciendo un examen en el que tienes 90 minutos para hacer 3 casos prácticos y manejar como el rayo un manual de casi 1800 páginas.
Si no quería cambiarme, que lo hubiese dicho a la primera y yo me hubiera cambiado con mi compañera (zurda).
Es que no os podéis imaginar en que condiciones he tenido que hacer el maldito examen.
Por cierto, el controlador no pasaba de 28 años, creo que sería el primer tribunal al que iba.
Y ahora, indignado, creo que debo poner una Queja, esa actitud no es de catedrático ni nada que se le parezca.
¿qué os parece?